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Bibliografía 9. (10/11/14).

Bibliografía:

Arias Díaz J. Pancreatitis aguda y crónica. Tumores endocrinos y exocrinos del páncreas. Trasplante de páncreas e islotes pancreáticos. En: Arias J, Aller M, Aldamendi I. Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol II. 1ªed. Madrid: Tébar; 2002. p. 169-77.

Resumen:

Pancreatitis aguda:

Es una necrosis-inflamación de la glándula de los tejidos peripancreáticos por autodigestión al ser liberadas in situ las enzimas pancreáticas en su forma activa.
 
La mayoría de los casos de pancreatitis son secundarios a colelitiasis o a alcoholismo. La hiperlipemia, la hipercalcemia y los traumatismos son también causas, aunque raras, de pancreatitis agudas.

El dolor es el síntoma más destacado de la pancreatitis. Se localiza en el epigastrio y se irradia típicamente más hacia la izquierda que hacia la derecha. Se acompaña de náuseas y vómitos. Dependiendo de la gravedad, pueden aparecer signos de deshidratación, taquicardia, hipotensión postural e incluso shock. En ocasiones puede haber ictericia discreta y otras manifestaciones de colestasis debido a la compresión de la región terminal del colédoco por el edema inflamatorio de la cabeza del páncreas.

Lo más característico es un aumento de la concentración de amilasa en sangre y/o en orina, de la concentración plasmática de lipasa e hipocalcemia en los casos graves.

Los principales objetivos del tratamiento médico son la reducción de los estímulos secretores pancreáticos y la corrección de los trastornos hidroeléctricos. Por lo tanto, se debe dejar al paciente en dieta absoluta, colocar una sonda nasogástrica, y obtener buenas vías endovenosas para la fluidoterapia. En casos graves se ha empleado lavado peritoneal para extraer las toxinas.

Pancreatitis crónica:

Se caracteriza por dolor abdominal persistente acompañado con frecuencia de calcificaciones pancreáticas e insuficiencia pancreática, con malabsorción y diabetes mellitus.

Casi siempre es debida al alcoholismo, aunque en algunos casos es secundaria a episodios repetidos de pancreatitis aguda de otro origen. Otra causa poco frecuente son los traumatismos abdominales.

Aunque puede cursar de modo asintomático, lo habitual es que se manifieste por dolor abdominal, malabsorción y/o diabetes. El dolor típicamente se localiza profundamente en el hemiabdomen superior, irradiándose a la espalda.

Los daros de laboratorio pueden reflejar inflamación pancreática, insuficiencia del páncreas exocrino, diabetes mellitus u obstrucción biliar. Las complicaciones más frecuentes son pseudoquiste pancreático, malnutrición, estenosis duodenal e ictericia obstructuva.

El tratamiento consiste sobre todo en suprimir por completo el alcohol para mejorar el dolor, para lo cual es útil es el apoyo psiquiátrico. La malabsorción y la esteatorrea requieren tratamiento específico, así como la diabetes mellitus. El tratamiento quirúrgico se reserva para aquellos casos de dolor intratable a pesar de haber abandonado el alcohol; los procedimientos consisten en facilitar el drenaje del conducto pancreático o en resecar el páncreas enfermo. 

Bibliografía 8. (06/11/14).

Bibliografía:

Guisado Barrilado R. Problemas de la pared abdominal: hernias. En: Rayón E. Manual de Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol I. 1ªed.  España: Síntesis; 2000. p. 291-298.

Resumen:

Se pueden utilizar diferentes criterios para clasificar las hernias.

a) Por su situación anatómica.

Inguinal, crural o femoral, epigástrica, umbilical, hipogástrica, ventral, ciática, lumbar, obturatoria, supravesical, perineal, diafragmática o spiegeliana.

b) Por su origen etiopatológico.

Pueden ser congénitas, es decir, que existe desde el nacimiento un saco perineal perforado, o adquiridas, en las que las zonas débiles de la pared abdominal aparecen después del nacimiento.

c) Por la posibilidad de su reducción.

Reductibles. En ellas el contenido del saco herniario puede restituirse a la cavidad abdominal mediante una suave presión.

Irreductubles o incarceradas. No pueden reducirse o devolverse a la cavidad abdominal.

Estranguladas. Sucede cuando cesa el riego sanguíneo al segmento estrangulado de intestino debido a la presión del anillo herniario (banda musculofibrosa que rodea la hernia). Si la hernia se estrangula, el asa intestinal sufre isquemia y obstrucción, con la necrosis y perforación correspondiente. Todo esto, además, provocará una sintomatología típica: distensión abdominal, náuseas, vómitos, dolor, fiebre, taquicardia y mal estado general. Cualquiera de estos síntomas exige una valoración quirúrgica inmediata.

d) Tipos especiales de hernias.

Eventración. Es el prolapso o la salida de las vísceras abdominales fuera de la cavidad abdominal sin el revestimiento peritoneal pero recubiertas por la piel, y ocurre la mayoría de las veces por delante de la pared abdominal. Aunque puede ser congénita, lo más frecuente es que sea adquirida después de lesiones u operaciones.

Evisceración. Consiste en la salida al exterior de las vísceras abdominales por el fallo o fracaso de la pared abdominal, bien por falta de ésta (congénita), bien por un defecto de cierre de la misma o del material de sutura empleado. Las vísceras aparecen entonces en el exterior a través de la herida operatoria producida anteriormente.

Práctica 4. (04/11/14).

Definición.

Una ostomía es una apertura quirúrgica de un órgano interno en la superficie del cuerpo. La apertura al exterior se denomina estoma.

Clasificación.

COLOSTOMÍA DEFINITIVA O PERMANENTE. Cuando el tránsito intestinal no se puede restablecer debido a una extirpación del segmento de colon debido, normalmente, a un carcinoma de recto y ano, traumatismos ano-rectales, causas congénitas, prolapso rectal, enfermedades neurológicas y lesiones inflamatorias.
Se realiza en el colon izquierdo, siendo la forma ideal circular de 2.5 cm de diámetro. Son planos o con relieve mínimo sobre la piel.

COLOSTOMÍA TEMPORAL. Se llevan a cabo para resolver la fase aguda de algunas enfermedades en cirugía de urgencia, para evitar la aparición de complicaciones en caso de que las suturas fracasen tras algunos tipos de intervenciones quirúrgicas. Una vez resuelto el problema, se cierran.

COLOSTOMÍA EN ASA. Se exterioriza un segmento móvil del colon y se mantiene en el exterior mediante una varilla o tutor, quedando dos aberturas exteriorizadas.

COLOSTOMÍA DOBLE. El colon es seccionado y los dos extremos se fijan a la piel.

ILEOSTOMÍA. Es el abocamiento del intestino delgado a nivel del íleon a la pared abdominal. Las causas más frecuentes son colítis ulcerosa, poliposis cólica familiar, enfermedad de Crohn, sepsis abdominales, cáncer múltiple colo-rectal, enterocolitis y amebiasis fulminante.
El contenido ileal es más líquido y muy rico en enzimas proteolíticas que dañan la piel al estar expuestos a ella, de manera que esta ostomía debe ser siempre protruida, 2-4 cm sobre el plano de la piel, así se facilita el drenado a la bolsa colectora y se previenen irritaciones en la piel periostomal.

NEFROSTOMÍA. Es la comunicación directa del riñón con la piel

URETEROSTOMÍA. Es la exteriorización de los uréteres a la piel.

VEJIGA ILEAL. Es un tipo de urostomía que se realiza con una técnica que elimina la vejiga y conecta los uréteres al íleon, el cual se aboca al exterior formando un estoma. 

Cuidados de los estomas.

Sistemas colectores.

Los sistemas colectores son los que se utilizan para recoger de manera cómoda y eficaz las excreciones intestinales y urinarias. Están formados por una parte adhesiva que se pega alrededor del estoma y una bolsa para recoger los productos de deshecho.
Según el tipo de vaciado los sistemas son: bolsas cerradas, no se pueden vaciar, se desechan cada vez que se cambian; bolsas abiertas, se pueden vaciar en su extremo inferior y volver a cerrar para continuar su uso.

Según el sistema de sujeción los sistemas son: de 1 pieza, el adhesivo forma una misma pieza con la bolsa, una vez utilizada se desecha todo; de  2  piezas, el adhesivo y la bolsa son dos elementos separados que se adaptan a través de una anilla de plástico; de 3 piezas, son como las de dos piezas pero además tienen un clip de seguridad en el cierre del aro.

Accesorios de los sistemas colectores.
  • Plantilla medidora del estoma. 
  • Pasta niveladora y tiras de resina moldeable.
  • Crema barrera.
  • Crema protectora.
  • Película protectora.
  • Placas adhesivas para protección de la piel.
  • Pastillas gelificantes. 

Higiene del estoma y piel periostomal.

Lavado con agua tibia, jabón neutro y una esponja suave, con movimientos suaves y circulares desde el interior, hacia el exterior.  Secado suave y con toques con una toalla, no se debe frotar ni utilizar gasas que puedan erosionar la mucosa. Si hay vello cortarlo con tijeras, no rasurar.

Colocación de los sistemas colectores.

Se realiza siempre de abajo hacia arriba por si emite alguna excreción.  

Una vez realizada la higiene procedemos a medir el diámetro del estoma para recortar la placa adhesiva lo más exacta posible. Si el estoma es ovalado o irregular el orificio del disco también lo será, por lo que hay que medir los dos diámetros, el largo y el corto, para poder ajustar bien la placa. Hay que tener en cuenta que el estoma suele reducirse durante los primeros meses, lo que requiere que se mida asiduamente para adecuar el diámetro interno del dispositivo. En los dispositivos de una pieza retiramos el film protector y adherimos el dispositivo alrededor del estoma, alisándolo bien para evitar fugas. En los dispositivos de dos o tres piezas retiramos el film protector y adherimos el disco adhesivo a la piel. Si es necesario aplicamos pasta niveladora alrededor del estoma para sellar el contacto con la piel periostomal y encajamos la bolsa en el círculo de plástico del disco, cerrando el clip de seguridad.  

Retirada de los sistemas colectores.

La retirada de los dispositivos de una pieza se realiza tirando con cuidado de arriba hacia abajo, sujetando la piel con la otra mano para evitar tirones. Para retirar la bolsa de los dispositivos de dos o tres piezas, abrimos el clip de seguridad y tiramos de ella hacia arriba y hacia fuera para separarla del disco, sujetando éste siempre con la otra mano para evitar que se despegue. Limpiamos el aro si es necesario antes de aplicar la nueva bolsa. Si hay que cambiar también el disco, procederemos igual que con los dispositivos de una pieza.

Cambio de los dispositivos.

Independientemente de que los dispositivos sean  de una, de dos o de tres piezas, los cerrados se cambian cuando están a 2/3 de su capacidad y los abiertos se vacían cuando están a 2/3 de su capacidad y se cambia la bolsa cada 24 h. El disco se cambia cada 2-3 días. El dispositivo debe cambiarse SIEMPRE que haya el mínimo signo de filtrado entre el adhesivo y la piel, sobretodo en las ileostomías, ya que el flujo es continuo y muy corrosivo.

Complicaciones de las ostomías.

Complicaciones inmediatas.

Necrosis. Aparece cuando se produce una obstrucción del flujo sanguíneo al colon con el que se realiza el estoma.

Dehiscencia. Es la separación mucocutánea a nivel de las suturas entre el estoma y la piel periostomal que puede afectar a una pequeña parte o a toda la circunferencia del estoma, con el consiguiente riesgo de peritonitis por filtración de materia fecal.

Hundimiento. Se produce cuando hay un deslizamiento del intestino hacia el interior de la cavidad abdominal.

Hemorragia. Aparece en las primeras horas del post-operatorio y la causa principal es la lesión de un vaso subcutáneo y/o submucoso en la sutura del intestino a la pared abdominal.

Edema. Puede surgir en el postoperatorio inmediato y también a largo plazo. El estoma presenta dimensiones mayores y aspecto pálido. Si el edema es importante puede ocasionar un alto grado de disfunción.  

Infecciones periostomales. Es una complicación poco frecuente causada por la contaminación precoz de la herida quirúrgica que puede ocasionar una celulitis o un absceso y provocar otras complicaciones como la dehiscencia parcial o total del estoma.

Oclusión. Es la reducción o la pérdida de luz del intestino a causa de la aparición de un vólvulo o de bridas que obstaculicen el orificio parietal. Un edema de la mucosa intestinal puede comprometer también la luz intestinal.

Perforación. Generalmente, es una complicación secundaria a problemas de la técnica quirúrgica al realizar las suturas enteroaponeurótica, entero-parietal o entero-cutánea. Puede estar producida también por una recidiva de la enfermedad inflamatoria y por yatrogenia en la manipulación del estoma al realizar un sondaje para hacer lavados.

Evisceración. Es la exteriorización brusca de un tramo intestinal a través del orificio abdominal alrededor del estoma.

Complicaciones tardías.

Prolapso. Es la protusión de una asa intestinal sobre el plano cutáneo del abdomen a través del orificio del estoma.

Estenosis. Es la disminución progresiva de la luz del estoma. Suele ser secundaria a otras complicaciones como la obesidad, una deficiencia en la irrigación del intestino, nuevos brotes de la enfermedad de base  y puede originar cuadros suboclusivos o realmente oclusivos.

Granuloma. Es una protuberancia epidérmica periostomal formada por pequeñas masas carnosas que aparecen alrededor del estoma como consecuencia de una irritación cutánea persistente, causada por puntos de sutura no retirados a tiempo o por el uso de dispositivos incorrectos que pueden lesionar la piel periostomal.

Hiperplasia epitelial. Es una complicación exclusiva de las urostomias. Consiste en la incrustación de depósitos fosfáticos que cubren total o parcialmente el epitelio del estoma y la zona periférica. Se asocia a las infecciones urinarias por gérmenes ureolíticos y ph alcalinos.

Dermatitis periostomial. Es una alteración de la piel que circunda el estoma que puede aparecer tanto de manera inmediata como tardía. Las dermatitis periostomales son frecuentes y repercuten en el bienestar y calidad de vida del paciente, por lo que es muy importante mantener la integridad de la piel para evitar problemas dermatológicos. Tipos de dermatitis: dermatitis química por contaminación del efluente, dermatitis alérgica de contacto y dermatitis física o traumática.

Bibliografía 7. (03/11/14).

Bibliografía:

Heitkemper M. Problemas de hígado, vías biliares y páncreas. En: O'Brien P, Gidden J, Bucher L. Enfermería Medicoquirúrgica. Vol II. 6ªed. Madrid: Elsevier; 2004. p. 1133-1180.

Resumen:

Las principales complicaciones derivadas de la cirrosis son las siguientes:

Hipertensión portal y varices esofágicas. A causa de los cambios estructurales en el hígado las venas y sinusoides portales y hepáticos se comprimen, obstruyéndose así el flujo normal de sangre y provocando hipertensión portal.

La circulación colateral aparece en un intento de reducir esta gran presión portal. Por lo tanto, las varices aparecen en las zonas en las que se comunican las circulaciones colateral y sistémica, dando lugar a las varices gástricas, cabezas de medusa y hemorroides.

Las varices esofágicas se localizan en el extremo inferior del esófago. Estos vasos colaterales contienen poco tejido elástico y son bastante frágiles, por lo que sangran fácilmente.

Edema periférico y ascitis. El edema surge como resultado de una reducción de la presión oncótica coloidal a causa de la alteración de la síntesis hepática de albúmina, y un incremento de la presión portocava debida a la hipertensión portal.

La ascitis es la acumulación de líquido seroso en la cavidad abdominal como consecuencia de la salida de las proteínas de los vasos sanguíneos a través de los poros de los capilares hacia el espacio linfático.

Encefalopatía hepática. La lesión hepática induce la entrada de amoníaco en la circulación sistémica sin que haya desintoxicación hepática. Básicamente se trata de un trastorno del metabolismo y excreción proteicos, siendo los principales agentes patogénicos el nitrógeno del amoníaco y los aminoácidos aromáticos.

La sintomatología clínica consiste en cambios en la capacidad de respuesta neurológica mental que oscilan desde la letargia hasta el coma profundo. Los cambios pueden aparecer bruscamente a causa de un incremento del amoníaco, en respuesta a las varices sangrantes, o gradualmente en forma de niveles de amoníaco. En las primeras fases las manifestaciones son: euforia, depresión, apatía, irritabilidad, pérdida de memoria, confusión, bostezos, somnolencia, insomnio, agitación, habla lenta y pastosa, labilidad emocional, alteración de la conciencia, hipo…

Síndrome hepatorrenal. Consiste en una insuficiencia renal funcional con azotemia progresiva, oliguria y ascitis intratable. La hipertensión portal, junto con la descompensación hepática, provoca una vasodilatación esplácnica y sistémica y una reducción del volumen sanguíneo arterial. No aparece ninguna anomalía estructural en los riñones. 

Bibliografía 6. (27/10/14).

Bibliografía:

Smeltzer S, Bare B. Enfermería Médico-Quirúrgica. Vol I. 10ª ed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2007. p.1079-1132.

Resumen:

La colitis ulcerosa es una enfermedad recurrente que afecta a la mucosa superficial del colon y que se caracteriza por numerosas ulceraciones, inflamaciones difusas y descamación o desprendimiento del epitelio del colon. Las lesiones son contiguas; se forman abscesos. Con el tiempo, el intestino se angosta, se acorta y espesa debido a la hipertrofia muscular y los depósitos de grasa.

Los síntomas predominantes son: diarrea, dolor abdominal, tenesmo intermitente, hemorragia rectal, pérdida de peso, fiebre, vómitos, deshidratación, cólicos… El paciente informa de evacuación de heces líquidas de 10 a 20 veces al día.

Debe valorarse al paciente para detectar taquicardia, hipotensión, taquipnea, fiebre, palidez, deshidratación… El abdomen se examina, prestando atención a los ruidos intestinales, a la distensión y a la hipersensibilidad.

Las heces son positivas para sangre, y los resultados de los análisis de laboratorio revelan hematocrito y concentración de hemoglobina bajos, además de un aumento en el recuento leucocitario, niveles bajos de albúmina y desequilibrio de electrolitos.

Otras pruebas diagnósticas son: radiografías, colonoscopia, enema baritado, endoscopio, tomografía por computadora, resonancia magnética, gammagramas…

Las complicaciones de la colitis incluyen: megacolon tóxico, perforación y hemorragia, ingurgitación vascular y tejido de granulación muy vascularizado. La perforación del colon por megacolon tóxico se relaciona con un índice elevado de mortalidad.

El tratamiento médico tiene por objetivo reducir la inflamación, suprimir las respuestas inmunitarias inadecuadas, proporcionar reposo al intestino, mejorar la calidad de vida y evitar o reducir las complicaciones:

  • Tratamiento nutricional. Se prescriben líquidos orales y una dieta baja en residuos y rica en proteínas y calorías, además de un tratamiento de complementos de vitaminas y reemplazo de hierro para satisfacer las necesidades nutricionales, reducir la inflamación y controlar el dolor y la diarrea. No se deben tomar alimentos fríos ni fumar. La nutrición parenteral suele estar indicada.
  • Farmacoterapia. Se prescriben sedantes, antidiarreicos y antiperistálticos; no se interrumpen hasta que se normaliza la frecuencia y la consistencia de las heces. Las fórmulas de aminosalicilato se utilizan para prevenir o reducir la reincidencia en los regímenes de mantenimiento de largo plazo. Los corticoesteroides se utilizan para el tratamiento de la enfermedad grave y fulminante. Los inmunomoduladores se usan para modificar la respuesta inmunitaria.

Tratamiento quirúrgico. Del 15 al 20% de los pacientes con colitis ulcerosa necesita cirugía porque no mejora y el deterioro sigue avanzando (hemorragia profusa, perforación, formación de estenosis, cáncer…). Las técnicas más utilizadas son las siguientes:

  • Colectomía total con ileostomía. Creación quirúrgica de una abertura en el íleon o intestino delgado permite el drenaje  de la materia fecal al exterior del cuerpo.
  • Colectomía total con ileostomía continente. Extirpación de todo el colon y creación de un depósito continente en el íleon que elimina la necesidad de una bolsa externa para acumular la materia fecal.
  • Colectomía total con anastomosis ileoanal. Creación de un depósito ileal conservando el control de la evacuación por el esfínter anal.

Comentario:

He escogido este fragmento del capítulo porque me ha resultado muy interesante la explicación del tratamiento, tanto médico como quirúrgico. Así mismo, me han parecido interesantes las distintas pruebas diagnósticas. 

Bibliografía 5. (20/10/14).

Bibliografía:

Heitkemper M. Problemas de hígado, vías biliares y páncreas. En: O'Brien P, Giddens J, Bucher L. Enfermería Medicoquirúrgica. Valoración y cuidados de problemas clínicos. Vol II. 6ª ed. Madrid: Elsevier; 2004. p. 1133-1179.

Resumen:

Hemorroides. La intervención enfermera en este tipo de problemas consiste en la enseñanza para prevenir el estreñimiento, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado, el uso adecuado de los medicamentos disponibles para los síntomas hemorroidales y la necesidad de procurarse asistencia médica para los síntomas graves. Dos o tres baños de asiento de 15 a 20 minutos cada día, durante 7 o 10 días, pueden ser muy útiles para reducir el malestar y la inflamación.

Tras una hemorroidectomía es frecuente el dolor provocado por el espasmo del esfínter. Al principio se utilizarán anestésicos, pasando al uso de productos tópicos con nitroglicerina. Así mismo se puede introducir una compresa en el recto para absorber el drenaje, retirándose al primer o segundo día tras la intervención. Durante los primeros días tras la intervención se recetan ablandantes de las heces (como el docusato).

Se enseña a los pacientes la importancia de la dieta, los cuidados de la zona anal, los síntomas y ñas complicaciones y evitar el estreñimiento y los esfuerzos.

Fisura anal. Se debe regular el ritmo intestinal con aceite mineral y ablandadores de heces. También se recetan baños de asiento y supositorios anestésicos. La aplicación de nitroglicerina tópica antes e inmediatamente después de la defecación puede reducir el dolor. Más recientemente se han usado inyecciones de toxina botulínica, que provoca una parálisis reversible del esfínter anal interno, para estimular la cicatrización de las fisuras.

Los cuidados enfermeros postquirúrgicos tras la esfinterectomía son los mismos que tras la hemorroidectomía.

Absceso anorrectal. La terapia quirúrgica consiste en el drenaje de los abscesos. Se impregna un vendaje en vaselina (que se cambia a diario) y se permite que la zona cicatrice por granulación. Se administra una dieta baja en residuos, y se le dan consejos al paciente sobre la limpieza tras la evacuación, el cuidado de la herida, la importancia de los baños de asiento y las visitas de seguimiento.

Fístula anal. El tratamiento quirúrgico consiste en una fistulotomía (se abre la fístula y se deja que el tejido sano granule) o fistulectomía (escisión de todo el recorrido de la fístula). Se inserta un drenaje de gasa y se deja que la herida cicatrice por granulación. Los cuidados son los mismos que tras una hemorroidectomía.

Comentario:

He elegido este fragmento del capítulo porque, además de ayudarme a resolver las dudas que tenía sobre las diferencias entre absceso, fístula y fisura, explica cuál es la intervención de la enfermera en estas patologías, incidiendo siempre en la importancia de la educación del paciente. 

Práctica 3: Sonda nasogástrica. (21/10/14).

Antes de ponerle una sonda nasogástrica a un paciente es preciso averiguar su estado de salud y de conciencia, la prescripción médica, posibles alergias a algunos alimentos, si hay peristaltismo y/o distensión abdominal.

Se debe rechazar el uso de sonda nasogástrica en casos de esofagitis, desviación del tabique nasal, rotura de los huesos de la base del cráneo…

Antes de comenzar con el procedimiento la enfermera debe lavarse las manos, ponerse un par de guantes no estériles y preparar el material que se menciona a continuación:
  • Sonda nasogástrica del calibre adecuado.
  • Linterna.
  • Lubricante hidrosoluble.
  • Jeringa de 50 mL.
  • Palangana.
  • Fonendoscopio.
  • Esparadrapo hipoalergénico estrecho.
  • Toalla.
  • Pañuelos de papel.
  • Bolsa de alimentación calibrada con la cantidad prescrita de preparado.
  • Equipo de perfusión de alimentación para bomba.
  • Bomba de alimentación.


A continuación se informa al paciente de la técnica a realizar y se le coloca en posición fowler o sedestación si está consciente o decúbito lateral izquierdo si está inconsciente.

Los pasos a realizar son los siguientes:
  1. Se pide al paciente que se suene la nariz para limpiar los orificios nasales de mucosidades y que incline la cabeza hacia atrás, de modo que la enfermera pueda inspeccionar los orificios. A continuación, se le pide que respire por la nariz tapando un orificio nasal y después el otro, seleccionando la enfermera el orificio nasal con mayor flujo de aire para facilitar el paso de la sonda.
  2. Se coloca una toalla sobre el tórax del paciente.
  3. Se mide la longitud de la sonda situando la punta de la sonda en el borde del orificio nasal, midiendo hasta el lóbulo de la oreja y de este al punto intermedio entre la apófisis xifoides y el ombligo (si la sonda se ha de colocar en el duodeno o yeyuno se añaden entre 20-30 cm más). Se marca la longitud con un rotulador o con esparadrapo.
  4. La enfermera se sitúa a la derecha del paciente si es diestra o a la izquierda si es zurda.
  5. Se lubrica la punta de la sonda.
  6. Se introduce la sonda por el orificio seleccionado, deslizándola por el suelo de la nariz y dirigiéndola hacia atrás y hacia abajo en dirección al oído. Tras pasar la resistencia de los cornetes se detiene.
  7. La enfermera debe pedir al paciente que realice el movimiento de deglutir (sin agua) y que incline la cabeza hacia el pecho antes de continuar introduciendo la sonda.
  8. Se comprueba la localización de la sonda (aspirando con una jeringa, con el fonendoscopio y 20-30ml de agua o con una radiografía abdominal).
  9. Se fija la sonda con esparadrapo a la nariz. La parte distal se fija según la elección del paciente (detrás de la oreja, en el hombro, en la cama…)
  10. Se retira el fiador de la sonda una vez obtenida la confirmación radiológica.
  11. Se recoge el material.

Cuestionario 6. (03/11/14).

1. Establece diferencias entre la Hepatitis A y C.
La hepatitis A se trasmite por vía oral-fecal, mientras que la hepatitis C se trasmite por vía parenteral. Además, la hepatitis A es una enfermedad aguda mientras que la hepatitis C tiende a cronificar.

2. Establece la cronología de aparición  de los síndromes hepáticos de la cirrosis.
Los síndromes hepáticos de la cirrosis son los siguientes:
  1. Hipertensión portal.
  2. Varices esofágicas.
  3. Edema periférico.
  4. Ascitis.
  5. Encefalopatía hepática.
  6. Síndrome hepatorrenal.
  7. Ictericia.

3. ¿Cómo se trata la diverticulitis?
El tratamiento de la diverticulitis depende de la gravedad de los síntomas.
Para ayudar con el dolor se recomienda reposo, analgésicos y el uso de una almohadilla térmica en el abdomen.

Se debe llevar una dieta a base de líquidos durante uno o dos días, para empezar a incorporar después líquidos más espesos y, finalmente, sólidos. Se sugiere agregar más fibra a la alimentación, ya que ayuda a prevenir ataques futuros. 

Cuestionario 5. (27/10/14).

1. Diferencia entre absceso perianal y hemorroide.
Absceso perianal. Acumulación de material purulento en la zona perianal. La evolución de este absceso mediante la formación de una comunicación entre el canal anal y la piel perianal, por la que emergería el pus, se conoce como fístula anal y representaría un paso más en la evolución de este proceso.









Anatómicamente, las hemorroides son plexos, cojinetes o almohadillas de tejido submucoso donde están contenidas las vénulas y arteriolas del conducto anal. Solo son patológicas cuando el flujo de sangre en esta zona de vasos sanguíneos se interrumpe. Se habla de enfermedad hemorroidal cuando hay dilataciones varicosas de las venas hemorroidales.

 











2. ¿Qué es una fístula perianal?
Una fístula es una conexión anormal (formación de un canal) entre la superficie interna del canal anal y la piel que rodea la región perianal.











3. Explica qué es una fisura anal.
Es una pequeña grieta o ruptura en el tejido delgado y húmedo (mucosa) que recubre la parte inferior del recto (ano).


Cuestionario 4. (23/10/14).

1. Define gastritis y colitis ulcerosa. 
Gastritis. Es la inflamación de la mucosa gástrica y se refiere a cualquier lesión difusa de dicha mucosa que se identifica histológicamente como inflamación. Puede clasificarse en aguda (la inflamación afecta a la mucosa y submucosa pero no a la capa muscular) o crónica (superficial, atrófica o gástrica).

Colitis ulcerosa. Enfermedad crónica que cursa con una inflamación de la mucosa del intestino grueso, por lo general de inicio en el recto y posterior extensión a la totalidad del colon. Su etiología es desconocida aunque puede tener una base autoinmune.

2. Características fundamentales de la enfermedad de Crohn.
Los principales síntomas de la enfermedad de Crohn son: hipersensibilidad y espasmos abdominales, alteraciones en la absorción que provocan diarrea crónica y deficiencias nutricionales, fiebre, leucocitosis, esteatorrea, anorexia, malestar, fatiga, debilidad muscular, abscesos, fístulas, fisuras, afecciones en articulaciones, lesiones cutáneas, trastornos oculares, úlceras bucales, depresión, hipotensión, taquipnea, taquicardia, eritema, induración, sensibilidad a la presión en el absceso perirrectal, ruidos intestinales anormales, dolor agudo o crónico y trastornos metabólicos e hidroeléctricos.

3. ¿Qué es el H. Pylori, cómo se detecta y cuál es su tratamiento principal?
El Helicobacter Pylori es una bacteria que infecta el epitelio gástrico humano.

Existen diversos métodos de diagnótico:
  • Prueba del aliento (prueba del aliento con urea [PAU] marcada con un isótopo de carbono).
  • Exámenes de sangre (se miden los anticuerpos contra H.pylory).
  • Examen coprológico:
  • Un examen coporológico (detecta rastros genéticos de la H. pylori en las heces)
  • Biopsia. El método más eficaz para diagnosticar H. pylori (se toma una muestra de tejido gástrico -biopsia- mediante una endoscopia).
El tratamiento es básicamente farmacológico, y consiste en la combinación de dos antibióticos con un supresor de secreción de ácido. 

Bibliografía 4. (06/10/14).

Referencia bibliográfica:

Smeltzer S, Bare B. Enfermería Medicoquirúrgica. Vol I. 10ªed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2007. p. 1057-1085.

Resumen:

En Estados Unidos, el cáncer esofágico se presenta tres veces más en varones que en mujeres; es más frecuente en afroestadounidenses que en caucásicos y por lo regular aparece en el quinto decenio de vida. Por otra parte, es mucho más frecuente en países como China e Irán.

La irritación crónica (esófago de Barret) se considera como factor de riesgo para este tipo de cáncer. El cáncer esofágico suele ser un carcinoma epidermoide de células escamosas. El tumor suele diseminarse por debajo de la mucosa esofágica o directamente en la capa muscular. En etapas tardías se advierte obstrucción con posible perforación hacia el mediastino y erosión de los grandes vasos.

El cuadro clínico incluye: disfagia con alimentos sólidos, produciéndose también con líquidos según avanza la enfermedad, deglución dolorosa, regurgitación de alimentos no digeridos con halitosis e hipo… Conforme avanza la neoplasia y la obstrucción se vuelve más completa aparece dolor subesternal, hipo persistente, dificultad respiratoria y halitosis.

El diagnóstico suele confirmarse por esofagogastroduodenoscopia, practicándose a su vez una broncoscopia para determinar si la tráquea está afectada. Se utiliza ultrasonido endoscópico o mediastinoscopio para definir si se ha difundido el cáncer a los ganglios y a otras estructuras del mediastino.

Si el cáncer se encuentra en la etapa inicial, los objetivos del tratamiento deben encaminarse a la curación; sin embargo, a menudo se descubre en etapas tardías, siendo el alivio de los síntomas el único objetivo razonable del tratamiento, que suele incluir cirugía, radiación, quimioterapia, etc.

Las intervenciones de Enfermería se centran en mejorar el estado físico y nutricional del paciente en la preparación para la cirugía, la radiación o la quimioterapia. Se aconseja un programa de aumento de peso y la instrucción del sujeto sobre la naturaleza del equipo que se empleará en el postoperatorio. Los cuidados en el postoperatorio inmediato son los que se proporcionan a pacientes sometidos a intervenciones torácicas.

Si se hizo un injerto de yeyuno la enfermera debe verificar la viabilidad de éste cada hora las doce primeras horas. Para ello se debe retirar brevemente la gasa húmeda que recubre la porción del yeyuno en el exterior del cuello para valorar el color y la presencia de pulso mediante ultrasonografía Doppler.

La enfermera también es responsable de marcar la sonda nasogástrica para indicar su posición y observar si hay desplazamiento. Se debe animar al enfermo a tomar pequeños sorbos de agua y, más tarde, papillas. Es la enfermera la que debe instar al individuo a que coma, pues su apetito suele ser deficiente (cuando la radiación es parte del tratamiento el apetito se deprime).

Con frecuencia el esófago se obstruye, constituyendo en ese caso un problema la sialorrea. Es función de la enfermera usar succión bucal o colocar una gasa tipo pabilo en la comisura de la boca para canalizar las secreciones a un apósito o bandeja si el paciente es incapaz de controlar las secreciones.
Cuando el paciente está listo para recibir el alta, se le instruye tanto a él como a su familia sobre la nutrición, los aspectos a los que deben estar atentos, cómo enfrentar los signos de complicaciones, la manera de mantener cómodo al enfermo y cómo obtener apoyo físico y emocional.

Comentario:

He elegido esta parte del capítulo porque me ha interesado la intervención enfermera que tan específicamente describe. Así mismo, incide en el papel educador de la enfermera, en cómo debe explicar, tanto al paciente como a su familia, cómo deben actuar respecto a la enfermedad una vez que hayan salido del hospital. 

Bibliografía 3. (29/09/14).

Referencia bibliográfica:

Smith D. Cuidado postoperatorio. En: O’Brien P, Giddens J, Bucher L. Enfermería Medicoquirúrgica. Valoración y cuidados de problemas clínicos. 6ªed. Madrid: Elsevier; 2004. p. 405-427.

Resumen:

Tras una intervención quirúrgica, es importante que la enfermera realice una valoración del estado de salud del paciente, identificando problemas potenciales que puedan afectar a la función respiratoria, a la cardiovascular, a la urinaria… Las posibles intervenciones de la enfermera en el postoperatorio son las siguientes:

Complicaciones respiratorias. Se valorará la frecuencia, los patrones y los ruidos respiratorios. Se debe ayudar al paciente a respirar profundamente y a toser para evitar el colapso alveolar y para mover las secreciones respiratorias hacia las vías aéreas de mayor calibre. Se debe cambiar la posición del paciente cada una o dos horas para permitir la expansión completa del tórax.

Complicaciones cardiovasculares. Se valorará la frecuencia cardíaca, el pulso, la temperatura y el color de la piel. La enfermera debe alertar de síntomas de un ritmo de reposición hídrica muy lento o muy rápido. Deben estimularse los ejercicios de las piernas de 10 a 12 veces cada una o dos horas. Se recomienda deambulación.

Complicaciones urinarias. Se examinará la orina del paciente en su cantidad y calidad. El color, la cantidad, la consistencia y el olor de la orina deben anotarse. Se puede facilitar la micción del paciente colocándolo normalmente (sedestación en mujeres y bipedestación en hombres). Se pueden utilizar técnicas como dejar el agua correr, beber agua, verter agua sobre el perineo, deambular… para favorecer la micción.

Complicaciones gastrointestinales. Se debe auscultar el abdomen en los cuatro cuadrantes para determinar la presencia, la frecuencia y las características de los ruidos intestinales. Si hay vómito se evaluará su color, consistencia y cantidad. Habitualmente al paciente sometido a cirugía abdominal no le está permitido tomar nada por boca hasta la presencia de ruidos intestinales que indiquen el retorno del peristaltismo. Cuando el paciente está en ayunas se le administrarán infusiones intravenosas para mantener el equilibrio hidroeléctrico. Se puede utilizar una sonda nasogástrica para descomprimir el estómago y prevenir las náuseas, los vómitos  y la distensión abdominal. Si el paciente tolera bien la toma por vía oral de líquidos claros, se interrumpe la infusión intravenosa y se prosigue la dieta hasta que se tolera una dieta habitual. Es esencial el cuidado regular de la boca cuando el paciente está en ayunas. Los dolores por gas pueden ser aliviados mediante la deambulación  y la recolocación frecuente (colocarlo sobre el lado derecho).

Dolor. Durante las primeras 48 horas o más, se necesitan analgésicos narcóticos para aliviar el dolor de moderado a intenso. Tras este tiempo, los analgésicos no narcóticos, como los antiinflamatorios no esteroideos, pueden ser suficientes para disminuir la intensidad del dolor.

Temperatura alterada. Se debe tomar la temperatura del paciente cada cuatro horas durante las 48 horas postquirúrgicas y, posteriormente, con menos frecuencia si no se desarrollan problemas. Si la fiebre es superior a 39,5ºC se emplearán fármacos antipiréticos y medidas de enfriamiento corporal.

Función psicológica. Se deben intentar prevenir los problemas psicológicos proporcionando un apoyo adecuado: tiempo para escuchar y hablar con el paciente, ofrecer explicaciones y una confianza verdadera y animar la presencia y asistencia de personas significativas.

Comentario:

He elegido este capítulo porque resalta la importancia de la enfermera en el periodo postoperatorio: cómo debe valorar las distintas funciones corporales del paciente y actuar ante las anormalidades. Además, incluye la función psicológica, es decir, que sigue un nivel biopsicosocial. 

Cuestionario 3. (06/10/14).

1. ¿Qué entendemos por disfagia?
Dificultad para la deglución de alimentos. Es uno de los síntomas más frecuentes en el Síndrome Esofágico, indicando la existencia de un problema significativo relacionado con la estructura o función del esófago. Puede ser disfagia orofaríngea o esofágica.

2. ¿Qué se entiende por pirosis, reflujo y regurgitación?
  • Pirosis. Sensación de quemazón o presión que se siente de forma intermitente por detrás de la parte inferior del esternón, en dirección hacia la garganta o mandíbula.
  • Reflujo. Expulsión del ácido gástrico hasta el tercio inferior del esófago.
  • Regurgitación. Retorno del alimento o contenido gástrico que se encuentra en el estómago al esófago y a la boca sin arqueo ni sensación nauseosa.

3. Describe lo que entiendes por esofagitis por reflujo.
Irritación de la mucosa esofágica debido al ascenso del contenido gástrico hasta el tercio inferior del esófago. 

Práctica 2: Cura de heridas. (30/09/14).

Los pasos a seguir para curar una herida son los siguientes.
  1. Higiene de la enfermera, es decir, debe lavarse las manos.
  2. Preparación del material necesario para la cura, diferenciando entre un campo estéril y otro no estéril. El material estéril deberá colocarse sobre un paño estéril, y es el siguiente: guantes estériles, gasas estériles, una jeringa estéril, unas pinzas de disección estériles y unas tijeras de Kocher estériles. El material no estéril, que no deberá nunca mezclarse con el estéril, es el siguiente: esparadrapo, suero fisiológico y antiséptico. También hay que asegurarse de tener un contenedor de residuos biológicos cerca para eliminar rápidamente los residuos que puedan resultar infecciosos.
  3. Pedir al paciente que se siente o se tumbe en una camilla, adoptando la posición más cómoda posible. Así mismo, debemos asegurar la intimidad del paciente.
  4. Retirar el apósito de la herida, doblándolo hacia dentro, y tirarlo al contenedor.
  5. Abrimos el paquete de guantes estériles, dejándolo caer sobre el paño estéril. Con la mano dominante cogemos el guante de la no dominante (tocando solo la parte interior), e introducimos la mano. A continuación, metemos los dedos (ya enguantados) de la mano no dominante en el pliegue del guante de la mano dominante, ayudándonos así a enguantar esta última. Puestos ya los dos guantes, los ajustamos.
  6. Cargamos la jeringa con suero fisiológico (con cuidado de no tocar la botella con los guantes).
  7. Con la mano dominante cogemos las tijeras de Kocher estériles (los dedos pulgar y corazón los introducimos en los agujeros, y con el índice sujetamos las tijeras), y con la no dominante cogemos las pinzas de disección (dedos índice y corazón en una cara y pulgar en la otra). Con este instrumental, formaremos torundas con las gasas estériles, las cuales impregnaremos con el suero fisiológico contenido en la jeringa.
  8. Limpiamos la herida con la torunda. Tiramos las torundas usadas al contenedor.
  9. Formamos otra torunda y la mojamos con antiséptico. Desinfectamos la herida. Tiramos las torundas usadas al contenedor.
  10. Colocamos una gasa estéril sobre la herida.
  11. Nos quitamos el guante de la mano no dominante, dejándolo del revés. A continuación, con el guante recién quitado en el puño de la mano dominante, nos quitamos el guante de esta última, quedando también del revés y cubriendo el otro guante. Tiramos los guantes al contenedor.
  12. Fijamos las gasas con esparadrapo.
  13. Recogemos el material y lo volvemos a esterilizar. 


Cuestionario 2. (29/09/14).

1. Cuestiones a tener en cuenta en el preoperatorio.
La enfermera debe realizar una valoración del estado de salud del paciente quirúrgico. Para ello debe llevar a cabo una entrevista y una exploración física, verificando el buen funcionamiento de los patrones funcionales de salud. Algunas pruebas diagnósticas típicas son: bioquímica en sangre, hemograma completo, bioquímica en orina, electrocardiograma y radiografía de tórax.
También debe preparar físicamente al paciente, administrando la medicación pertinente, estableciendo una dieta adecuada, preparando la piel, aseándolo…
Así mismo, la enfermera debe darle la suficiente importancia a la preparación psicológica del paciente, enseñándole técnicas para disminuir el nivel de ansiedad, ofreciéndole la información que requiera, apoyándole en la toma de decisiones…

2. ¿Cuáles son las complicaciones del postoperatorio inmediato de índole circulatorio?

  • Hipotensión. Se produce por una disminución de la precarga ventricular por: depleción del volumen intravascular, pérdida excesiva de líquido hacia el tercer espacio, septicemia, embolia pulmonar… El tratamiento ha de seguir las pautas evolutivas de la precarga ventricular y de la diuresis; se debe conseguir disminuir la resistencia vascular sistémica.
  • Hipertensión. Aparece como consecuencia del dolor, de la hipercapnia, de la hipoxemia o de un volumen excesivo de líquido intravascular. Para evitar complicaciones debidas a la hipertensión (insuficiencia ventricular izquierda, infarto de miocardio, arritmias…), se debe solucionar la causa de la misma.
  • Arritmias. Los factores que predisponen a la aparición de arritmias postquirúrgicas son: desequilibrio hidroeléctrico, hipoxia, hipercapnia, alcalosis y acidosis metabólicas y cardiopatía previa.

3. Zona que se debe pincelar y/o rasurar en la cirugía de abdomen.
Se retirará el vello sólo si se considera esencial para la aplicación de la técnica quirúrgica correspondiente. De ser necesario, el vello se eliminará lo más cercano posible en el tiempo a la incisión quirúrgica y se realizará con maquinilla eléctrica. Posteriormente se realizará una ducha e higiene prequirúrgica.
Para una intervención abdominal se rasurará la zona inferior (unos diez centímetros) del arco costal.

4. ¿En qué posición colocarías a un paciente en la sala de despertar?

Se colocará al paciente en posición semi-fowler con la cabeza lateral y sin almohada. 

Bibliografía 2. (22/09/14).

Referencia bibliográfica:

Carpenito-Moyet L. Planes de cuidados y documentación clínica en enfermería. 4ªed. Madrid: McGraw-Hil Panamericana; 2005. p. 37-53.

Resumen:

La valoración enfermera de un paciente en fase prequirúrgica se basa en el estado actual y en las posibles complicaciones.

Por ello, antes de la intervención la enfermera debe analizar la capacidad de comunicación del paciente, así como su estado de movilidad; además debe determinar la comprensión de la información suministrada por los sanitarios.

Para compensar los efectos del traumatismo quirúrgico, el cuerpo humano necesita un funcionamiento óptimo respiratorio, circulatorio, renal…, y es la enfermera quien debe valorar cualquier situación que interfiera con algunas de estas funciones orgánicas.

Se debe preguntar al paciente por su experiencia quirúrgica previa, de modo que obtengamos información que nos facilite aumentar su bienestar (físico y psicológico) y prevenir complicaciones graves.

Se debe revisar el estado nutricional del paciente, aumentando la ingesta de proteínas e hidratos de carbono con el fin de prevenir un balance de nitrógeno negativo, hipoalbuminemia y adelgazamiento. También se debe valorar el estado hídrico y electrolítico para evitar complicaciones como: shock, hipotensión, hipoxia o arritmias. Es fundamental revisar el estado de la piel, dado que un retraso de la cicatrización aumenta el riesgo de infecciones. Por último, se valora el estado emocional, el cual depende de: experiencias pasadas, estrategias de afrontamiento habituales, importancia de la intervención y sistemas de apoyo.

No hay que olvidar la educación prequirúrgica para fomentar la salud pre y post operatoria del paciente. Es muy importante proporcionar información, ya que la ansiedad de los pacientes disminuye cuando reciben de forma estructurada información respecto a las sensaciones que van a tener, lo que van a ver, oír y oler y todo lo que va a ocurrir. Hay que potenciar la implicación activa del paciente y su prestación práctica (practicar a toser, a respirar profundamente, a ejercitar las piernas…).

Comentario:

He elegido este capítulo porque explica la actuación enfermera prequirúrgica de manera detallada y estructurada. Además, le da tanta importancia a la valoración física como a la psicológica, además de destacar el gran papel que juega en la salud del paciente la educación prequirúrgica. 

Práctica 1: Enfermedad por reflejo gastroesofágico. (16/09/14).

En esta práctica hemos trabajado distintos cuadros clínicos. Se han formado grupos de cuatro miembros, habiendo sido asignada al nuestro la Enfermedad por reflejo gastroesofágico, la cual está caracterizada por el daño en la mucosa del esófago a causa de un reflujo anormal del contenido del estómago hacia el esófago.

Seleccionamos los siguientes problemas:
  •          Irritación de la mucosa esofágica.
  •          Inflamación del esófago.
  •          Pirosis.
  •          Dificultad del paso del alimento.
  •          Vómitos.

A continuación, relacionamos los problemas anteriormente citados con los siguientes diagnósticos:

DIAGNÓSTICO 1. Dolor agudo relacionado con irritación del esófago a causa de los ácidos gástricos.

NOC. El paciente describirá como controlar el dolor no aliviado.
  • NIC. La enfermera comentará con el usuario los temores que presenta sobre el dolor insuficientemente tratado.
  • NIC. La enfermera apoyará el empleo de métodos no farmacológicos por parte del usuario (por ejemplo, la distracción).
  • NIC. La enfermera enseñará actividades de cuidado en los periodos de mayor confort siempre que sea posible.

NOC. El paciente manifestará habilidad para tener suficientes cantidades de descanso y sueño.
  • NIC. La enfermera pedirá al usuario que describa su capacidad para el descanso y el sueño.
  • NIC. La enfermera apoyará el empleo de métodos no farmacológicos como la relajación y las aplicaciones de frío y calor.
  • NIC. La enfermera obtendrá prescripciones para aumentar o disminuir las dosis de opiáceos según necesidad.

NOC. El paciente describirá el método farmacológico que se puede usar para ayudarle a controlar el dolor.
  • NIC. La enfermera explorará la necesidad de analgésicos tanto opiáceos como no opiáceos.
  • NIC. La enfermera determinará qué medicaciones está empleando el usuario en ese momento.
  • NIC. La enfermera explicará al usuario el enfoque para el control del dolor que se ha prescrito, incluyendo terapias, administración de medicamentos, etc.

DIAGNÓSTICO 2. Desequilibrio nutricional por defecto relacionado con la mala alimentación.

NOC. El paciente consumirá una alimentación adecuada.
  • NIC. La enfermera controlará la ingesta de alimentos y registrará los porcentajes de nutrientes consumidos.
  • NIC. La enfermera ofrecerá alimentos ricos en Fe y vitaminas B12, C y ácido fólico si el paciente sufre anemia.

NOC. El paciente no presentará signos de malnutrición.
  • NIC. La enfermera controlará signos de malnutrición.

NOC. El paciente ganará peso progresivamente hasta llegar al objetivo deseado.
  • NIC. La enfermera determinará el peso corporal adecuado según edad y altura y derivará el paciente al nutricionista.

DIAGNÓSTICO 3. Déficit de volumen de líquidos relacionado con vómitos persistentes.

NOC. El paciente explicará medidas que pueden tomarse para tratar o impedir la pérdida del volumen de líquidos.
  • NIC. La enfermera fomentará la ingesta de líquidos proporcionando regularmente líquidos a los usuarios.
  • NIC. La enfermera ayudará al paciente a incorporar la hidratación regular en las rutinas diarias.

NOC. El paciente mantendrá presión sanguínea, pulso y T ª corporal normales.
  • NIC. La enfermera monitorizará los signos vitales de los usuarios con un déficit de volumen de líquidos cada 15 minutos – 1 hora para el usuario inestable.
  • NIC. La enfermera monitorizará la existencia de factores que provoquen déficit del volumen de líquidos (vómitos, dificultad para mantener la ingesta oral, etc.)
  • NIC. La enfermera comprobará las presiones sanguíneas ortostáticas con el usuario tumbado, sentado y de pie.

NOC. El paciente mantendrá turgencia cutánea elástica; las membranas mucosas y la lengua húmeda; y la orientación en persona, espacio y tiempo.
  • NIC. La enfermera monitorizará diariamente el peso para controlar descensos bruscos, especialmente en presencia de descenso de la excreción urinaria o de una pérdida oral activa.
  • NIC. La enfermera monitorizará la presencia de turgencia cutánea no elástica, sed, membranas mucosas y lengua seca, surcos longitudinales en la lengua, dificultades para hablar, piel seca, órbitas hundidas, debilidad, cefalea y confusión. 

Bibliografía 1. (15/09/14).

Referencia bibliográfica:

Smeltzer S, Bare B. Enfermería Medicoquirúrgica. Vol I. 10ª ed. México: McGraw-Hill Interamericana; 2007. p. 39-40.

Resumen:

La valoración, primer paso del proceso enfermero, se realiza en tres etapas:

1. Anamnesis1 de enfermería. Consiste en una entrevista planificada, siendo un factor clave la actitud que adopte la enfermera, pues de ella dependerá el volumen y calidad de la información proporcionada por el paciente. El profesional debe ser capaz de mostrar respeto y confianza, y saber cómo dirigir la conversacion hacia los aspectos de mayor interés. La información recopilada se relaciona con las necesidades del paciente.

2. Valoración de la salud. La finalidad de este proceso es identificar parámetros de funcionamiento físico, psicológico y emocional que indiquen la presencia de necesidades de salud. Por ello, a parte del correspondiente examen físico, son necesarias técnicas de valoración de conductas, de estados de ánimo…

3. Otros componentes de la base de datos. Fuentes alternativas tales como familiares del paciente, miembros del personal de salud o el expediente clínico del enfermo pueden proporcionar información relevante.

Tras recabar toda la información posible, es preciso registrarla en el expediente del paciente, ya que de este modo facilitamos la planeación y continuidad de los cuidados y mejoramos la comunicación inter e intradisciplinar. Además, es un registro jurídico útil para el hospital, sirve de base para valorar la calidad de los cuidados y aporta datos útiles a la investigación.

1. Anamnesis: conjunto de los datos clínicos relevantes y otros del historial de un paciente.

Comentario:

He escogido el capítulo de este libro porque desarrolla de manera clara y completa el proceso de valoración. Además, explica que es un proceso ininterrumpido que no solo estudia aspectos biológicos, sino también psicológicos y sociales. 

Cuestionario 1. (15/09/14).

1. ¿Qué entendemos por paciente médico?
Un paciente médico es aquel que presenta un cuadro patológico que requiere un tratamiento no invasivo (dieta, medicación, ejercicio…)

2. ¿Qué entendemos por paciente quirúrgico?
Un paciente quirúrgico es aquel que presenta un cuadro patológico que requiere de procedimientos quirúrgucos para ser tratado: vendajes, curas, intervención quirúrgica… es decir, técnicas más agresivas.

3. ¿Qué es un diagnóstico?
Un diagnóstico es un juicio clínico sobre la respuesta individual, familiar o comunitaria a un actual o potencial problema de salud o proceso vital. Los diagnósticos de Enfermería proporcionan las bases para la selección de las intervenciones de Enfermería encaminadas al logro de un resultado benéfico para la salud del paciente y del cual es responsable el personal de Enfermería.

4. ¿Qué es un pronóstico?
Intento de prever el futuro  y/o de formular las previsiones respecto a la evolución futura de un proceso patológico que afecta a un paciente.

5. ¿Qué es y para qué sirve un examen de la cabeza a los pies?
Exploración física pautada y sistematizada incluida en el  proceso de valoración con la cual, a través de las técnicas de inspección, palpación, percusión y auscultación pretendemos conocer el estado de salud de un individuo.